La mayoría de profesionales no sabe cuándo una pregunta hace daño

Esto no se suele decir.

Pero es clínicamente importante.

Una pregunta mal hecha
no es neutra.

Puede cerrar.
Puede activar defensa.
Puede generar vergüenza.

Y lo más delicado:
suele hacerse con buena intención.

No hablo de malas prácticas.
Hablo de iatrogenia comunicativa.

Preguntas correctas en el papel
pero desajustadas al momento,
al sistema nervioso
o a la capacidad real del paciente.

No se nota al instante.
Se nota después:
menos apertura,
más silencio,
más “no sé”.

Afinar cómo preguntas
no es un detalle técnico.
Es una cuestión ética.

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