Los tornillos, la consulta y tu tiempo

El otro día me llegó una historia de la newsletter de Mirko Mescia.
Te la copio casi tal cual, porque explica mejor la realidad de muchas consultas que algunos manuales de comunicación profesional:

Viene un tipo a poner dos tornillos.
Saca un frasco lleno de tornillos sueltos, lo vuelca en el salón y se pone a buscar.
Tarda diez minutos.

Le pregunto cuántas veces al día hace esto.
—Seis, más o menos.

O sea, una hora diaria buscando tornillos.

¿Sabes cuántos días laborales al año se pasa buscando tornillos?
Treinta y seis.

Le digo:
—¿Y no pensaste en clasificarlos?

Y me responde, muy serio:
—Sí… pero eso me llevaría tiempo.


El paralelismo que duele (un poco)

Cuando leí esto pensé inmediatamente en terapeutas, profesionales de la salud, coaches y acompañantes.

¿Cuántos se pasan años buscando:

  • las palabras justas
  • el tono adecuado
  • la forma correcta de decir algo difícil
  • la manera de sostener sin desgastarse

Y aun así, cuando aparece la posibilidad de ordenar su comunicación, de revisarla, de hacerla más propia y más sostenible, la respuesta es la misma:

“Sí… sé que debería mirarlo.
Pero eso me llevaría tiempo.”


El coste invisible de no ordenar la comunicación

El problema es que el coste de no hacerlo es mucho mayor, aunque no siempre se vea de inmediato.

Se pierde:

  • energía
  • claridad
  • presencia
  • disfrute del trabajo
  • capacidad de sostener sin endurecerte

Y no porque falte vocación.
No porque no sepas.
Sino porque nadie te enseñó a revisar la comunicación como un lugar de autocuidado, no solo de técnica.


Yo también he buscado tornillos en el suelo

Yo no escribo esto desde fuera.

Yo también he sido esa persona buscando tornillos en mitad del salón.
Improvisando palabras.
Sosteniendo desde el cansancio.
Creyendo que el desgaste era parte inevitable del oficio.

Hasta que entendí algo muy simple (y muy incómodo):

La comunicación no solo impacta en quien acompaño.
Impacta, y mucho, en cómo me quedo yo después.


No necesitas más herramientas. Necesitas menos desgaste.

A veces no necesitas:

  • otra técnica
  • otro enfoque
  • otra formación más

A veces necesitas dejar de cometer errores silenciosos que van drenando tu energía sin que te des cuenta.

Errores normalizados.
Errores bienintencionados.
Errores que nadie corrige porque “no se notan”.

Pero se pagan.


Un primer paso para empezar a cuidarte (sin dejar de ser profesional)

Por eso he creado una guía gratuita:

ERRORES SILENCIOSOS DE COMUNICACIÓN QUE DESGASTAN EN CONSULTA
(y cómo empezar a cuidarte sin dejar de ser profesional)

No es un manual.
No es una lista de frases bonitas.
Es una invitación a ordenar esos tornillos que llevas años buscando en el suelo.

Puedes acceder a la guía aquí:
www.beoneyou.com


Recuerda esto, de verdad:

No eres solo tu trabajo.
Y si tú pierdes tu humanidad en el camino,
no solo te haces daño a ti.

También lo pagan las personas a las que acompañas.

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